40 años de Terminator, la película que nadie quería hacer y reinventó la forma de contar historias de ciencia ficción en Hollywood

En octubre de 1984 se estrenó el filme protagonizado por Arnold Schwarzenegger quien tuvo problemas para pronunciar su frase más recordada: I´ll be back

ames Cameron puede ser definido como un visionario. Se ha adelantado en su tiempo en la manera de contar las historias, de lograr que Hollywood expandiera sus límites, en desarrollar y aprovechar adelantos tecnológicos para narrar visualmente lo que alguna vez soñó e imaginó. Pero no todo lo vio con anticipación: mientras buscaba protagonista, el productor le propuso un nombre para que encarnara a Terminator. Cameron desechó la idea de inmediato. Argumentó que nadie iba a creer que ese hombre tenía instinto asesino, que era alguien que podía matar a sangre fría e indiscriminadamente, era demasiado agradable y simpático para que el público lo creyera. Ese hombre rechazado por James Cameron fue O.J. Simpson.

Esta historia que circuló más como rumor, como simpática e improbable leyenda durante años, fue confirmada por James Cameron en una entrevista que dio a Entertainment Weekly hace una década cuando la revista publicó una historia sobre la filmación de Terminator. Simpson fue un jugador de futbol americano que fue acusado de asesinar a su esposa en 1994. El juicio fue seguido por millones de personas y fue el deportista que había incursionado en el cine fue declarado inocente. Estuvo preso por otro caso. Murió de cáncer en abril pasado a los 76 años.

Todo nació con un sueño. Casi una alucinación producto de la fiebre alta. Una noche estando en Roma, en una pensión de mala muerte, mientras lo asediaban las pesadillas porque había sido expulsado de su primer trabajo como director, James Cameron soñó con un torso metálico que se erigía entre las llamas y que salía caminado de ese paisaje de fuego. Esa imagen fue el comienzo de todo.

l volver a Los Ángeles le contó la idea y le mostró unos primeros apuntes a Gale Anne Hurd (ella luego se convertiría en la primera esposa de Cameron), que como él trabajaba en la productora de Roger Corman. Escribieron un guion con bastante velocidad. Pretendía ser una película más de ciencia ficción de clase B. Sus ambiciones eran módicas, realistas. A los que lo leían les gustaba. Les parecía original, repleto de ideas atractivas. Pero Cameron sólo lo vendía con una condición: que lo dejaran dirigir la película.

Terminator convirtió a Arnold Schwarzenegger en una gran estrella mundial